El líder sufrió en el Carlos Tartiere

Real Oviedo y Deportivo Alavés firmaron ayer tablas en un duelo que se ajustó al guión previamente establecidos. Los de Sergio Egea, que jugaron una magnífica primera mitad y que se marcharon al descanso con ventaja, salieron adormecidos tras el descanso, encajando el gol del empate. El arreón final les dejó sin el premio merecido.

Real oviedo AlavesEl Carlos Tartiere volvió a vivir ayer uno de esos partidos con historia. Un duelo entre dos históricos. Uno de esos choques que muchos oviedistas estabas deseosos de volver a vivir en primera persona. Y el partido no defraudó. A nadie.

Las bajas hicieron que Sergio Egea tuviera que disponer un once atípico, con Dani Bautista como central, Edu Bedia en el centro del campo y con Nacho López regresando a la titularidad tras varias jornadas, muchas, fuera del terreno de juego. Todos se acoplaron a la perfección. El Real Oviedo salió a por el partido desde el principio. Sin titubeos. Buscando la puerta rival, sabedor de que lo que ayer se jugaba en el municipal ovetense era algo más que tres simples puntos. Y el gol no tardó en llegar. Un centro de Nacho López desde la derecha llegó al segundo palo, y de ahí a Borja Valle, que lanzó un misil nada más controlar el balón, ante el que nada pudo hacer la zaga alavesista, ni tampoco su portero. Aún no se había cumplido el cuarto de hora.

A partir de ese momento, el Real Oviedo se hizo dueño y señor de todo. Controló la situación en todo momento, incluso desplegando un gran fútbol en varias fases de la primera mitad. Sin embargo, no consiguieron ese segundo gol, el llamado de “la tranquilidad”, marchándose al descanso con la victoria por la mínima.

Tras el descanso, los azules salieron adormecidos, y eso, como dijo el técnico azul en sala de prensa, “se paga en profesionales”. Y vaya si se paga. En la primera llegada del cuadro vitoriano en el segundo acto… Gol. Empate. Y el Oviedo que parecía acusar en demasía el castigo. Un ligero arreón de los vitorianos tras el gol del empate puso en apuros en más de una ocasión a la defensa carbayona, aunque sin que el peligro llegara a ser real para los dominios de Esteban, de nuevo uno de los mejores ayer, gracias sobre todo a la experiencia y a la colocación en jugadas clave del partido.

SusaetaEl Real Oviedo pudo deshacerse de ese agobio mediada la segunda mitad, y de nuevo volvió a coger las manijas del partido. Con la entrada de Rivera, el equipo carbayón volvió a ganar en profundidad, y volvieron a llegar las ocasiones, con Koné muy incisivo y con Borja Valle y Susaeta jugando a un gran nivel. Este último dispuso de la mejor ocasión del partido. Un gran pase en diagonal lo recibió el vasco, plantándose solo ante el meta alavesista, que desbarató la ocasión mediante una gran intervención. Lástima, porque ese gol hubiera supuesto un golpe certero de los azules encima de la mesa, recortado dos puntos al líder, y dejando al Oviedo en una situación franca para conseguir el Gran Objetivo a final de temporada.

Mención especial para Diego Cervero, que qyer volvió a jugar. Y no cuatro minutos. Diego hizo lo que se le pedía. E incluso más. A punto estuvo en convertirse en ampliar más su leyenda, tras enganchar un balón desde fuera del área y enviar un misil ante el que nada hubiera podido hacer el meta visitante. Lamentablemente se marchó fuera. Koné dispuso de la última ocasión del encuentro, con un disparo desde la derecha, escorado, al primer palo, y que atrapó, seguro abajo, el portero del Alavés. Al final, tablas, el Oviedo que suma su octava jornada sin perder, y que sigue en los puestos de Play Off.

Gran ambiente para un gran partido

Aficon AlavesSegún cifras oficiales, ayer se dieron cita en el Tartiere más de 22 mil espectadores. Sin embargo, parece que la cifra se queda algo corta, a tenor de lo visto en las gradas del municipal ovetense. Sea como fuere, el ambiente fue sensacional. Con dos aficiones animando a sus respectivos equipos, sin altercados entre las mismas, pudiendo vivirse un ambiente de fútbol sano y como gusta al aficionado de verdad. En Oviedo llevaban mucho tiempo esperando algo así. Lo bueno, que no ha sido la última vez.